AZTI y Onkologikoa impulsan un ensayo clínico aleatorio y controlado de nutrición personalizada para supervivientes de cáncer de mama. El estudio se inició en 2021 y lo financia la Asociación Contra el Cáncer. Participan oncólogos, enfermeras, nutricionistas e investigadores.
El grupo de intervención recibe una dieta propuesta a partir de análisis ómicos de cada participante, mientras el grupo control sigue una dieta saludable basada en la dieta mediterránea. Los análisis incluyen el perfil lipídico de membrana de los eritrocitos y estudios nutrigenéticos, además de análisis de microbiota y epigenéticos.
Las personas que sobreviven al cáncer presentan mayor riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares, recurrencia y segundas neoplasias. El apoyo nutricional no acompaña habitualmente a los tratamientos oncológicos, salvo en casos de desnutrición o riesgo nutricional, porque faltan estudios que evalúen el efecto de determinados nutrientes o dietas.
Las recomendaciones dietéticas para supervivientes se apoyan sobre todo en estudios observacionales con muestras y periodos de observación limitados. Por eso el nivel de evidencia de las intervenciones de mejora nutricional es bajo.
La lipidómica de la membrana del eritrocito estudia su composición lipídica y su función en la respuesta celular. Estudios preliminares sitúan las grasas entre los factores que intervienen en la progresión de la enfermedad.
La nutrigenética estudia cómo las variantes genéticas influyen en el metabolismo de los nutrientes. Su aplicación a supervivientes de cáncer de mama cuenta con pocas publicaciones.
El equipo plantea la posibilidad de aplicar la herramienta a otros tipos de cáncer y de que empresas de diagnóstico, servicios de nutrición y hospitales la incorporen a sus servicios.
El estudio forma parte de un ensayo clínico aleatorio y controlado iniciado en 2021.
